Dr. Francisco Martínez Sánchez.
Universidad de Murcia - España.
Quiero que mis primeras palabras sean de agradecimiento a los organizadores del Proyecto "Imagem e Educação" por haberme invitado a participar en el mismo y, tener ocasión de intercambiar opiniones y experiencias con colegas brasileños, sobre nuestro común campo de trabajo: La educación, la comunicación y los medios.
1.- Introducción.
Cuando se me propuso el título de mi participación tuve cuatros pensamientos, cuatro preguntas, en cierto modo contradictorios. ¿Debo hablar de los medios de comunicación de masas y sus repercusiones sociales?. ¿Debo hablar de estos mismos medios de masas dentro del contexto escolar?. ¿Debo hablar de los medios en la enseñanza y su función socializadora en relación con el entorno? o, por último, ¿debo hablar de los medios en la enseñanza?.
La existencia de los nuevos medios de comunicación, pese a que teóricamente han "eliminado" las distancias, como yo mismo diré más adelante, el hecho real es que el Océano sigue estando en el mismo sitio y, aun hoy y para quienes trabajamos en estos campos, no hemos desarrollado las destrezas que nos exigen las nuevas tecnologías. Esta situación física, con repercusiones comunicativas, me ha obligado a tomar una decisión salomónica.
Tratar de diferenciar cada uno de las cuatro líneas discursivas que he apuntado más arriba y desarrollarlas de forma independiente creo que sería difícil y, posiblemente, sin sentido en este marco en el que nos ocupamos de la Educación.
Junto a estas reflexiones me planteaba como unir los medios con su función socializadora. La sociedad en singular no existe, existen sociedades, cada una con una serie de rasgos diferenciadores que le dan significado y sentido propio. Esos rasgos proceden, inevitablemente de la cultura, que es en definitiva desde donde se le da valor significativo y función. Pensé por tanto que hablar sobre la sociedad desde la cultura podría ser una alternativa y a ella me acogí.
Si hablamos de Educación nada que repercuta en la formación de los ciudadanos nos debe ser extraño, siempre y cuando asignemos a cada uno la parte proporcional que corresponde, tanto desde el punto de vista de su incidencia, como por su responsabilidad social. En estos momentos, los medios, entendidos en su significación más general, tienen una importante repercusión en la configuración del pensamiento de la sociedad, tanto dentro del ámbito escolar como en la sociedad como tal. Tratar de separar drásticamente cada una de las situaciones de comunicación mediática a la que nos vemos sometidos, me ha parecido que no era aconsejable, si bien esta decisión obliga a que haya una merma, en ocasiones importante, en la profundización de los diferentes aspectos.
A lo largo de mi exposición trataré de contemplar los medios en general, si bien trataré de proyectar todo el discurso a la Educación en tanto que eje de nuestra reflexión. La merma de profundización podría ser paliada en el posterior debate, donde la aportación de quienes me acompañan podrá, sin duda ,enriquecerlo muy sensiblemente.
Hablar de medios significa hablar de comunicación en tanto que proceso. Hablar de medios de forma aislada no sólo es desaconsejable sino imposible. Los medios tienen sentido en la medida en que se inscriben, y por tanto se contemplan, dentro de un proceso de comunicación. El intentar sacarlos de este contexto nos lleva, inevitablemente, a considerar sólo aspectos anecdótica que no aportarían nada.
Realmente, desde nuestro punto de vista de educadores, no existen medios de comunicación, existen situaciones comunicativas mediadas.
Esta toma de postura inicial me obliga a comenzar por analizar la comunicación como tal para, posteriormente, ocuparme de los medios.
2.- Los procesos de comunicación.
Para comunicarse hay que querer hacerlo (Schramm, 1.973), ya que el proceso de comunicación es siempre un acto volitivo, un acto de voluntad, tanto para el emisor como para el receptor. Sólo a partir de ese primer acto de voluntad, de esa intencionalidad, es posible la comunicación.
Podría matizarse en este punto que la "no comunicación no es posible", (Watzlawick y otros, 1.976) tal como afirmaron en su momento los componentes de la llamada Escuela de Palo Alto, y que por tanto en cualquier momento estamos comunicándonos. Pero ello requiere que exista un receptor que pueda y quiera recibir los mensajes y que quiera interpretar esa emisión no intencional de mensajes. Vuelve a aparecer la voluntad, la intencionalidad, esta vez en el receptor, pero está presente. No debe haber contradicción entre los dos criterios.
La voluntad es una característica propia del ser humano. Si la unimos al hecho de la comunicación, o sea procesar información y compartirla con otra persona, nos encontramos, como dice el mismo Schramm (1.973), ante la habilidad mas humana, llegando incluso a definir al ser humano como el "animal que procesa información" (55)
Reflexionando sobre los dos conceptos de comunicación e información, (diferenciación en la que no entraré) Scheflen, (1.994) los sitúa dentro de las relaciones propias de los hombres, de las relaciones sociales diciendo lo siguiente: "La comunicación puede definirse como el sistema de comportamiento integrado que calibra, regulariza, mantiene y, por ello, hace posible las relaciones entre los hombres. En consecuencia, podemos ver en la comunicación el mecanismo de la organización social, de la misma manera que la transmisión de la informaciones el mecanismo del comportamiento comunicativo" (163). Así pues la comunicación se nos presenta como un proceso humano por excelencia que hace posible las relaciones sociales
Dicho lo anterior, podemos avanzar en esta aproximación a la comunicación.
Los procesos básicos de toda comunicación son: Adquisición de datos, transmisión de datos, proceso de datos y exhibición de los datos.(Thayer,1.975). Se trata de un planteamiento pensado para cualquier proceso de comunicación, no solamente humano, pero nos puede servir de arranque. La comunicación debe manifestarse, debe existir un momento final en el que el receptor manifieste, directa o indirectamente, que ha recibido la información transmitida. Se trata por tanto de que se reciba una determinada información, evidentemente mediante un procesamiento, pero que se reciba.
El emisor ha de utilizar todos los recursos comunicativos a su alcance para lograr que el receptor "adquiera" el contenido de su mensaje y tratar de influir en el.
Pero frente a esa intencionalidad del emisor existe la intencionalidad del receptor, que no es neutra y que hará que este sea influido comunicativamente en la medida en que él desee y "solamente cuando poseen la capacidad apropiada para tomarnos en consideración y si el mensaje que reciben tiene para ellos alguna importancia, es válido y les ofrece alguna utilidad." (Thayer, 165, 1.975) y Pignatari (1.977) remarca: "Los hombres y los grupos humanos, como por otra parte los animales, sólo absorben la información que sienten como necesaria y/o les resulta inteligible". (11)
Tal como decía, la intencionalidad del emisor, debe contar con la del receptor o en caso contrario, crear las condiciones para poder contar con que esta sea la adecuada a su objetivo.
En este punto será bueno el añadir alguna matización a lo dicho. El hecho de que el receptor incorpore el mensaje emitido por el receptor, no significa que la interpretación que este hace de lo recibido coincida con la intencionalidad y criterio con el que fue emitido. A la subjetividad del emisor hay que unir la del receptor, los cuales, pese a manejar un convenio en forma de código para el empleo de los signos, no lo es así con relación a las ideas que subyacen en todo mensaje, a lo que hay que añadir, como dice Schramm (1.973) que en todo proceso de comunicación humano nada pasa de emisor a receptor sin que sea transformado en el proceso. A la subjetividad del emisor en su proceso de codificación, hay que contraponer la del receptor, en el momento y proceso de la decodificación e interpretación del mensaje.
Existe una cierta actividad interna, a la que me refería mas arriba por medio de Thayer, que precede, acompaña y concluye todo proceso de comunicación.
El procesamiento de la información, en su fase de codificación precisa de una voluntad y de un proceso interno para articular los signos que el emisor considera adecuados y, por parte del receptor, se requiere de una recepción consciente de los mismos y una interpretación desde su subjetividad, en definitiva desde su cultura.
Pero ¿qué entendemos por comunicación? La comunicación, término de origen latino (communicare= hacer común), se dice que existe "siempre y cuando dos personas interactúen e, intencionalmente o sin intención, negocien el significado de un determinado fenómeno" (Pearson, Turner y Todd-Mancillas, 1.993, 29). Esta definición hace referencia únicamente a la comunicación interpersonal. Más compleja y completa es la definición de Moles (1.975, 119): "es la acción por la que se hace participar a un individuo -o a un organismo- situado en una época, en un punto R dado, en las experiencias y estímulos del entorno de otro individuo -de otro sistema- situado en otra época, o otro lugar E, utilizando los elementos de conocimiento que tienen en común". Distingue dos tipos de canales de transmisión (naturales y artificiales) y varios tipos de comunicación según diversos criterios:
- en función de la distancia entre los comunicantes: la comunicación próxima y la telecomunicación;
- en función de la alternancia de roles: unidireccional o bidireccional;
- en función de la amplitud de receptores: interpersonal (interindividual) o de masas (de difusión).
La comunicación es en palabras de Wright (1.978, 9) "el proceso por medio del cual se transmiten significados de una persona a otra", proceso que es fundamental para el ser humano en tanto que ser social. Para Salomon (1.981a) es posible distinguir tres tipos de eventos: simples (se representan a ellos mismos y no aportan ninguna información al sujeto), informativos (comunican al sujeto algo relacionado con el propio evento) y comunicacionales (condicionados por la atribución de intencionalidad comunicativa a las fuentes).
Tras revisar numerosas definiciones y señalar la complejidad del concepto Roda y Beltrán (1.988, 41) lo definen como el "proceso por el que un conjunto de acciones -intencionales o no, actuales o pasadas-, de un miembro o miembros pertenecientes a un grupo social, son percibidas e interpretadas significativamente por otro u otros miembros de ese grupo". Señalan los siguientes puntos de acuerdo que de forma general aparecen en las diferentes concepciones de la comunicación:
- es un proceso o al menos implica un proceso;
- su complejidad se deriva de su relación con el comportamiento humano individual o colectivo; por último,
- la razón última de la naturaleza de los eventos comunicativos estriba en la capacidad simbólica humana.
Toda esta revisión, casi académica, nos permite concluir que la comunicación es un proceso complejo en el que, junto al emisor y al receptor existen una serie de elementos y acciones, de influencias y requerimientos que nos obligan a, cuando menos, pensar en ellos.
2.1.- La comunicación en la enseñanza.
Centremos nuestra reflexión en la enseñanza.
Decía Thayer (1.975) "La situación ideal para la comunicación existe cuando el receptor desea o precisa lo que el emisor pretende comunicarle."(166). La enseñanza no puede ser una excepción.
Para que exista comunicación, en primer lugar, es necesario que se perciba el mensaje, que se sea sensible a los signos o símbolos que nos lleguen. El problema suele situarse, dentro de este apartado, en el hecho de que la percepción está, inevitablemente ligada a capacidades de diferente naturaleza en el sujeto receptor. (Martínez, F., 1.994). En la medida en que estas capacidades son las adecuadas al tipo de proceso, a los medios utilizados y a la estructura del mensaje, la percepción será posible, de lo contrario esta acción, en cierto modo puramente fisiológica, pero también con un importante componente cultural, será imposible y hará imposible el desarrollo del proceso de comunicación y de igual forma el de enseñanza.
La comunicación efectiva viene pues limitada por que: "Una persona no puede recibir la comunicación de otra al margen de su capacidad individual para ello." (Thayer, 1.975, 203). Si la percepción es necesaria habrá de adecuar el mensaje a las capacidades del sujeto, en el caso que nos ocupa del alumno, de forma que la acción perceptiva sea posible, no sólo físicamente sino y sobre todo culturalmente.
La acción decodificadora es una acción compleja que en el caso de la enseñanza lleva asociado el proceso de inteligibilidad. No solamente es decodificar sino también entender. El problema radica en el hecho de que para que un mensaje tenga contenido y este contenido sea significativo y realmente añada algo al receptor, es necesario que sea complejo y si es complejo mas difícil es comunicarlo. "Cuanto mayor es la información, tanto más difícil es comunicarla de algún modo; cuanto más claramente comunica un mensaje, tanto menos informa". (U. Eco, 1.979, 152). En la enseñanza esta dificultad comunicativa hay que equilibrarla con la necesidad de que sea inteligible, para lo cual es necesario que , tal como recordaba Moles (1.976), tenga una "densidad" aceptable. "Para que un mensaje nos resulte inteligible, conviene que la complejidad que transporta no sea demasiado rica por termino medio..." (349). Este equilibrio entre cantidad y complejidad es una constante que deberá estar presente en la totalidad de los diseños de enseñanza ya que de lo contrario el proceso será inviable o el resultado obtenido distará del previsto.
La valoración de mensaje recibido por el receptor es la acción más importante del proceso de enseñanza y, va asociada, a la disponibilidad intelectual del alumno. Si bien en toda acción comunicativa, el proceso mediante el cual se compara la información recibida y decodificada, con la información previa disponible por el sujeto receptor, esta lo es de capital importancia para que podamos hablar de acción humana. Es en los procesos de enseñanza donde esta fase alcanza su mayor significado y toda su razón de ser.
Pero la valoración nunca se da en el vacío. A la importancia de las disponibilidades intelectuales del receptor-alumnos, hay que unir el contexto entendido como "un lugar de actividad en un tiempo de actividad; de actividad y de reglas de significación de éstas." (Birdwhistell, R, 1.982, 312), contexto cultural que configura la realidad personal de emisor y receptor, el cual condiciona significativamente todo el proceso. Debe contemplarse, tanto desde el propio proceso de enseñanza/aprendizaje, como en las diferentes fases de este, ya que el mismo contexto forma parte e influye en códigos, medios y contenidos (Schramm,1.973).
La incorporación en su caso será una consecuencia directa de lo anterior. La acción valorativa permitirá decidir si se incorpora la información o no. En cualquier caso, el proceso en sí mismo y sus conclusiones ha supuesto un añadido al repertorio del que aprende. La incorporación de algún tipo de conocimiento será inevitable, si bien su proceso y organización responderá a criterios que superan los objetivos de este capítulo.
Llegado este punto podemos pasar a ver, a partir de un esquema general de la comunicación, los procesos de enseñanza - aprendizaje, pero teniendo siempre presente lo que apunte más arriba. Que la enseñanza no es la comunicación, es un tipo especial de esta.
Dos campos de aprendizaje deberemos diferenciar a la hora de contemplar la enseñanza como proceso de comunicación. De un lado el alumno que aprende va adquiriendo, a lo largo del proceso, el aprendizaje del código o códigos que se empleen en el mismo, y de otro, los contenidos que estos contienen. Códigos y contenidos son aprendizajes que se pueden adquirir en todo proceso de comunicación, y si este es intencionado, tal como ocurre en la enseñanza, códigos y contenidos formarán parte de esa intencionalidad.
Con relación al primero, que creo el más ligado al proceso comunicativo propiamente dicho apostillaba Moles (1.976)"... la repetición en sí de series de mensajes variados, pero compuestos todos por los mismos signos, conllevan un efecto a largo plazo mediante el cual el repertorio del receptor se va modificando lentamente y, adquiriendo nuevos signos que él ignoraba hasta el momento, tiende a confundirse con el repertorio del emisor. Este es el proceso de aprendizaje" (24) y que en la figura 1 he marcado con una zona punteada.
Decía más arriba que la comunicación no se da en el vacío. Esta ocurre dentro de un contexto social, dentro de una realidad cultural que es la que da significado y valor a todo el proceso. Decía Barthes (1.971) "Por el sólo hecho de que existe sociedad, cualquier uso se convierte en signo de ese uso" (9). La sociedad genera una cultura y esta cultura genera los signos y/o símbolos y códigos que permiten desarrollar el proceso. No podemos separar la cultura, en tanto en cuanto configurante de significados, de los procesos de comunicación y, por ende, de los de enseñanza.
La figura 1 ilustra este planteamiento.

Independientemente de que en algún momento pueda ser alterado por la incorporación de alguna tecnología, nos encontramos ante un esquema que básicamente será: una persona, el profesor - emisor, que posee unos conocimientos, aptitudes, etc., organiza y codifica unos contenidos de acuerdo con una tradición cultural, que es la que corresponde a su entorno y teniendo en cuenta las características del medio que piensa utilizar para la presentación, en el espacio y/o en el tiempo, de esos conocimientos, para que una vez emitidos y trasladados por el canal elegido, sean percibidos y decodificados, también desde su cultura, por el alumno - receptor, el cual, una vez valorados incorpora o no a su repertorio, lo que en cualquier caso significa un crecimiento de su repertorio personal que va unido a un crecimiento, teóricamente menor, del repertorio del profesor.
2.2.- Función de los medios en los procesos de comunicación.
Decía más arriba que la comunicación es un proceso mediante el cual dos sujetos, que se encuentran en diferentes situaciones, tanto físicas como de conocimiento sobre el contenido, intercambian significados, superando la diferencia situacional inicial.
Si pensamos en los medios, las diferencias deben tener que ver con la distancia física entre emisor y receptor y con la ubicación física, en su caso, de los contenidos, así como con las peculiaridades comunicativas de cada uno de los extremos.
No intentaré hacer una diferenciación entre canal y medio, no creo que sea necesario ni pertinente aquí y ahora, y al hablar de medio incluiré en el concepto el canal. Hago este apunte para evitar crear confusión a la hora de hablar de medios en este punto.
La función de los medios es tratar de superar, en la medida de lo posible, estas "distancias" y permitir aproximar los extremos, haciendo posible el proceso.
En la figura 2 he tratado de sintetizar las cuatro situaciones que se pueden dar en un proceso de comunicación, en relación con las variables físicas espaciotemporales.

Independientemente de que estas situaciones hagan referencia a los intervinientes en el proceso o a los contenidos, los medios serán los responsables, dentro del proceso comunicativo, de ayudar a superar las componentes físicas que obstaculizan su desarrollo. Podría pensarse que en la situación 1, de coincidencia espaciotemporal entre emisor y receptor, los medios no serian necesarios y no tendrían una función que los justificase. La voz, los gestos, el contacto físico, son el medio necesario para superar esta situación, ya que coincidencia no debe interpretarse como identidad.
El problema que también han de superar los medios y que, en ocasiones, es consecuencia de algunas de las situaciones anteriores, tiene que ver con las peculiaridades comunicativas de los sujetos, tanto en relación con sus posibilidades físicas, como de desarrollo intelectual, como culturales. Recordemos aquí que es la cultura la que da los significados a los códigos y por tanto a los elementos significativos de los medios. Volveré sobre el tema más adelante.
2.2.1.- Medios de enseñanza - medios didácticos.
En este punto y antes de avanzar es necesario que realice algunas puntualizaciones sobre lo que, a mi modo de ver, debe entenderse en estos momentos por medio didáctico, a fin poderlo diferenciar de medio de enseñanza.
La incorporación de cualquier medio de comunicación a la enseñanza debe producir o debe ayudar a que se produzca, al menos teóricamente, aprendizaje en los receptores, pero ello no significa que su incorporación haya seguido criterios didáctico o haya tenido repercusión didáctica en el diseño curricular en el que se insertó. El hecho de añadir un medio a un diseño concreto no asigna a aquel el carácter de didáctico. Podríamos argumentar que la intencionalidad educativa de su incorporación transforma al medio de comunicación en medio didáctico. Es una justificación muy pobre y que difícilmente se sostiene. La intencionalidad no transforma ningún elemento de los que configuran al medio, ni este transforma el diseño en el que se inserta. Todo lo dicho no significa que estos medios no colabore a la enseñanza, muy al contrario estos medios, en cualquier situación en la que se contemplen, siempre proporcionan a los receptores un determinado tipo de información y por tanto pueden producir un determinado tipo de aprendizaje. Pero un medio didáctico es otra cosa.
Al concepto de medio en general, el medio didáctico debe añadir, al menos, dos características que le deben dar ese carácter de didáctico: En primer lugar hay que añadir la necesidad de que obligue al profesor a reflexionar sobre su realidad educativa concreta y, como consecuencia de ello, descubrir cuales son sus necesidades reales con relación a ese medio, que es lo que pide de él, que lugar va a ocupar dentro de su diseño, que función va a cubrir y cuales son las modificaciones metodológicas que tiene que introducir y por tanto que tipo de previsiones debe considerar. Esto significa que el medio, tal como llega a las manos del profesor, no pueden o no deben ser empleados por el profesor.
En segundo lugar en medio debe permitir hacer realidad la reflexión anterior, de tal forma que el profesor pueda realizar las manipulaciones que considere oportunas con el fin de ajustarlo a sus planes reales.
Dicho esto, ¿Cuales pueden ser las funciones de los medios en la enseñanza?.
Estas funciones las resumen Gimeno Sacristán y Fernández Pérez (1980) en tres:
a).- Un recurso para mejorar y mantener la motivación del aprendizaje.
b).- Una función informativa de contenidos, y
c).- Ser guías metodológicas del proceso de aprendizaje, a lo que añadiré
d).- Ser medios de expresión del propio alumno
Precisando algo más Zabalza, (1985) otorga a los medios seis funciones:
a).- Una función innovadora, en el sentido de que cada medio debe conllevar un nuevo tipo de interacción, lo que debe dar pie a que todo el proceso de enseñanza cambie.
b).- Función motivadora aproximando la realidad al que aprende, diversificando las posibilidades de acceso a esa realidad.
c).- Estructuradores de la realidad, ya que como mediado res de la realidad no son esa misma realidad, lo que supone una interpretación de la misma. Esta peculiaridad de los medios hay que verla tanto en relación con quien estructura y realiza el mensaje, como el medio en sí mismo.
d).- El medio establece un tipo de relación determinado con el alumno, el cual está en relación con el tipo de medio de que se trate, de tal forma que éste condiciona el tipo de operaciones mentales a realizar.
c).- Función solicitadora u operativa, derivada del hecho de que a través de los medios se debe facilitar y organizar las acciones de los alumnos, actuando como guías metodológicas.
d).- Por último, propone Zabalza, se puede hablar de una función formativa global, y que ésta unida a los valores que el medio en sí mismo transmite, pudiendo el mismo crear su propio espacio didáctico.
A tratar de lograr todas estas posibilidades debe encaminarse la selección de los medios por parte del profesor, si bien y siguiendo a Salinas (1.992) quien a su vez utiliza referentes de Scholer, apunta que de la observación de situaciones reales de uso de medios, se desprende que los profesores atribuyen a los mismos funciones de ilustrar, introducir el tema, individualizar la enseñanza, promover la discusión, transmitir un contenido, evaluar el aprendizaje, divertir, criterios que no coinciden en su totalidad con los teóricamente apuntados.
3.- Cultura y medios de comunicación.
De una situación en que la exposición a un medio de masas como en su momento fue, por ejemplo, el cine, requería de unos procesos de toma de decisiones y de adaptación al medio, se ha pasado a una permanente exposición a otros medios que no precisan de reflexión previa, y que están presentes en casi todas las situaciones de los ciudadanos.
La generalización de los medios de masas en la sociedad, ha permitido que éstos sean percibidos como elementos configurantes de nuestra realidad, formando parte de nuestro entorno más inmediato. La radio, la televisión, la prensa, forman parte de la realidad doméstica. La vivienda tiene un lugar, o varios, para la televisión. La radio que, pese a que como decía Mcluhan "el sonido lo invade todo", se desplaza acompañando a los receptores. Los lugares reservados a los que habitan en un domicilio están siendo invadidos por los medios con el consentimiento y el apoyo de sus moradores. Del salón pasan al dormitorio e incluso al baño. No hay lugar de la casa en la que los medios no estén presentes.
Esa "familiaridad" hace que, los mensajes por ellos emitidos, sean considerados como propios, en el sentido de que forman parte de nuestra realidad cultural, de nuestros sistemas de información cotidianos. Ello significa que los contenidos de los mismos son interpretados como delimitadores del ámbito informativo social y por extensión personal.
La información proporcionada y la formación sobre medios disponible, por buena parte de los receptores, hace imposible una elaboración personal de los mensajes, aceptando la elaboración que de los contenidos hacen los mismos medios.
La realidad es la realidad de los medios, no es posible una construcción personal de la realidad, a menos que se tenga un nivel de formación adecuado.
Llegado este punto parece importante que, considerando lo que dice Pignotti (1.974) sobre la comunicación de masas, deberíamos plantear la problemática "partiendo del destinatario y no del emisor"(59), lo que se puede justificar, dado que "el sentido lo pone el receptor humano al cabo de una última codificación, atribuyéndole a cada forma un equivalente semántico extraído de su memoria, que es repertorio de asociaciones convencionales entre las formas del código y sus propias experiencias" (Guiraud, 1.977,155.). Si añadimos a lo dicho que "de hecho muy a menudo el mensaje, una vez recibido, se separa notablemente del emitido por razones de orden perceptivo, o por distorsiones debidas a motivaciones afectivas, sociales, políticas, culturales" (Dorfles, 1.973, 74) es evidente que sería interesante hacer un análisis de la problemática de la comunicación, a partir de la idea de cultura, ya que considero que esta puede ser una variable muy significativa dentro de nuestro ámbito de trabajo.
Desde este criterio sería necesario comenzar por hacer un breve repaso del concepto de cultura, de forma que podamos aproximarnos con mayor rigor al análisis que pretendo hacer.
Katz, Dori y Lima, (1.980) revisan el significado de cultura y aportan "tres sentidos tradicionales: como estado opuesto a la naturaleza; como conjunto de conocimientos, comportamientos y producción material en una agrupación social dada; como sistema relativamente autónomo frente a la producción social. (149-150).
Fages,(1.975) concretando el concepto, la define como "todo comportamiento o toda orientación, más o menos ideológica, que se encuentran, de hecho, en una sociedad determinada." (61-62)
Malinowski, (1.970) por su parte, la entiende como "el conjunto integral constituido por los utensilios y bienes de los consumidores, por el cuerpo de normas que rige los diversos grupos sociales, por las ideas y artesanías, creencias y costumbres".(42).
Las tres interpretaciones que he utilizado contemplan, dentro del concepto cultura, todo aquello que tiene que ver con el comportamiento, con los significados de esos comportamientos y su valor dentro del grupo. Se incluyen por tanto en estos planteamientos los elementos mas definitorios de cualquier procesos de comunicación, los códigos desde los que se interpretan los signos y que le dan significado al mensaje, mas allá del valor puramente semántico del mismo, ya que, debemos recordar que, los códigos son simplemente convencionalismos grupales y que es el grupo quien le da valor y significado a los signos.
Continuando en esta aproximación a la relación entre comunicación y cultura debemos detenernos y recordar a Levi-Strauss, (1.968) quien, tras hacer una interesante reflexión sobre la idea de cultura, llegaba a concluir que "el análisis de la reciprocidad muestra que los hombres no cambian las cosas entre sí, sino su forma simbólica, es decir, el modo por el cual los hombres la representan" (49). Para añadir en otro lugar que "...Toda cultura puede ser considerada como un conjunto de sistemas simbólicos,... Todos ellos se orientan a expresar ciertos aspectos de las realidades física y social y, más aún, las relaciones que ambos tipos de realidad mantienen entre sí y que los propios sistemas simbólicos mantienen unos con otros" (1.969, XIX).
Ya dentro del campo concreto de la comunicación, Moles (1.975) entiende la cultura como "entorno artificial que se crea el hombre en todos los campos de su actividad"
Y añade que "...en el ámbito de los problemas de comunicación, se llama cultura a las modificaciones más o menos permanentes que impone el hombre a su entorno perceptivo. Esto significa que la cultura no estriba tan sólo, como cabria fácilmente suponer, en la forma de los muebles y de los objetos fabricados, sino en los medios de hacerlo, en los hábitos motores, las costumbres y las tradiciones, los comportamientos rituales o programados y, más aún, en los signos, las palabras del lenguaje, los hábitos sensoriales, en todo ese universo de signos que por sí mismos contribuyen a la organización de la percepción." (203-204).
Este planteamiento de Moles nos permite llegar a establecer una relación directa entre comunicación, y con ella de los significados, y cultura, lo que unido al hecho de que esta se genera dentro de grupos sociales concretos y limitados, nos lleva a tener que aceptar la existencia de una problemática en la relación comunicativa entre grupos sociales con diferentes culturas, grupos que podremos intuir su existencia y sus diferencias de significados, en la medida que los mismos estén alejados en aspectos sociológicos y físicos.
La tradición, la situación económica, la religión, el clima, la distancia física, etc. son elementos que pueden incorporar diferencias culturales, y por tanto comunicativas, entre los distintos grupos humanos, entre las distintas sociedades.
3.1.- Nuevos medios de comunicación - nuevas situaciones culturales.
La consideración de los medios de masas en estos momentos obliga a contemplar el hecho de la amplitud de la audiencia propiciada por los desarrollos de los sistemas de transmisión. Los satélites, por ejemplo, permiten llegar al último rincón, sin problemas de distancias. Toda la población de nuestro planeta puede ser la audiencia de una determinada emisora de radio o de TV.
En tanto que la distancia y los problemas físicos han desaparecido, permanecen las distancias culturales. Emisores y receptores no parten de los mismos criterios de significación, teniendo en común sólo aquellos que impone en propio medio. Emisor y receptores pueden estar en realidades culturales completamente diferentes. Un programa realizado en Canadá con criterios culturales canadienses, puede estas siendo recibido por un ciudadano brasileño que lo decodifica a partir de otros criterios, el espacio físico se transforma en un ciberespacio, en el sentido que lo plantea Morse (1.994).

Llegamos así a tener que hablar de una idea de cultura supracultural, en el sentido que está por encima de las culturas de los diferentes grupos sociales, ya que a todos ellos influye y a la que hay que unir la que proporcionan los medio en tanto en cuanto tales, con sus peculiaridades comunicativas, sus contenidos singulares y sus recursos expresivos que favorecen o eliminan determinadas interpretaciones. Es la cultura propia de los medios masivos y que, en cierto sentido, hay que oponer a la cultura tradicional, la cual podríamos denominar, continuando con el planteamiento anterior, como cibercultura (Figura 3).
Si, al margen de los elementos espaciales, analizamos las anteriores definiciones de cultura y las ponemos en relación con la influencia social de los medios de masa, tendremos que asumir que estos conllevan y configuran en la sociedad, una cultura singular que está invadiendo al resto de las culturas que conforman y dan significado a la conducta humana.
En la figura 4 he tratado de esquematizar la relación de dependencia e influencia existente, en el momento actual, entre las diferentes niveles culturales que influyen en quienes estamos expuestos a los medios de masas.

Independientemente de la sociedad a la que se pertenece, cada individuo desarrolla, a lo largo de su vida, su propia cultura, que si bien no se diferenciará excesivamente de la del grupo social y de la sociedad a la que pertenece, si tendrá sus peculiaridades y sus propias significaciones, llegando a generar sus propios criterios de interpretación de la realidad, llevando a la situación, tal como apunta Watzlawick, (1.992) de que vivamos "... bajo la ingenua suposición de que la realidad es naturalmente tal como nosotros la vemos y que todo el que la ve de otra manera tiene que ser un malicioso y un demente". (150).
Es desde esta cultura íntima desde la que se da significado y con él, una valoración personal a los elementos que le rodean. Cultura que se habrá ido moldeando y configurando en función de las múltiples influencias que ha tenido a lo largo de su vida y, que irá evolucionand,o en la medida en que evolucionan esas influencias.
Pero las influencias a las que está sometido, el individuo como tal, no son sólo las de los medios de masa, sino que debemos diferenciar, al menos, tres niveles de influencia: la de los medios propiamente dichos, la de la sociedad a la que se pertenece y la del grupo del que se forma parte, teniendo en cuenta que los medios, a su vez, están influyendo en todos ellos, influencia que rara vez puede ocurrir a la inversa.
La decodificación de los mensajes de los medios, por el contrario, la realiza el receptor aislado, como individuo, al margen de la masa de población a la que se dirige el mensaje y de la que él mismo forma parte, y sin que exista la posibilidad de que el emisor evalúe el resultado del mismo y pueda mejorarlo en su caso. La decodificación se hace desde la cultura personal del receptor. Es la cultura propia, las propias creencias, quienes dan significado a los mensajes que provienen de los medios, y es, en último extremo, quien le otorga un valor y un sentido, independientemente del sentido de quien los emitió.
Con relación a lo anterior subraya Watzlawick (1.992) que... "El contenido de la comunicación tiene una significación secundaria, siempre que el destinatario esté dispuesto a creerlo porque encaja bien en su visión del mundo y parece, por tanto, confirmar la exactitud de sus opiniones". (147-148). La disposición a creer los mensajes de los medios pasa por el criterio que el receptor tenga, no ya de los contenidos propiamente dichos, sino de los medios y de su posibilidad de analizarlos, lo que unido a dificultad de tener una opinión elaborada y propia sobre los contenidos que se le ofrecen, conduce a aceptar los planteamientos ofrecidos como los correctos.
Esta relación comunicativa entre influencia y decodificación o interpretación de los mensajes, en la medida en que es puesta en relación con la enseñanza, nos obliga a tratar de conocer cuales han de ser los elementos significativos a considerar a fin de facilitar una valoración, una participación consciente de los sujetos, en la recepción de estos medios.
Las culturas de la sociedad en general se han conformado como consecuencia de una superposición y procesos de adaptación y aceptación de usos y costumbres, criterios y significados, que han supuesto periodos de tiempo significativamente largos, acordes con la capacidad de reacción humana. La sociedad ha ido aceptando esos nuevos usos y asumiéndolos, como constitutivos de su cultura, mediante un proceso de asimilación e incorporación totalmente natural, en el sentido de que ha dado tiempo para que su integración en la cultura ya existente no supusiese ningún trauma.
Adquirió así la cultura su verdadero significado, su verdadero objetivo que es, tal como apunta M. Morse, (1.994) el de ""humanizar" o culturizar la información por medio de la restauración de un contexto espacial o temporal, y sin embargo artificial" . (77).
La cultura procedente de los medios ha irrumpido e irrumpe de forma violenta, traumática, tanto si contemplamos la variable tiempo de reacción de los receptores, como si lo contemplamos desde la perspectiva de la extensión de la influencia y de los propios contenidos. Esto supone que, en ocasiones, no haya sido posible una reacción humana que diese lugar a una asimilación consciente y personalizada por parte de los usuarios de los medios.
Esta característica hace que la cultura que propician sea una cultura permanentemente cambiante, nada estable y que obliga a una superficialidad en todo lo que ella significa, pero a su vez comporta una constante adaptación a las nuevas realidades, lo que, en la medida en que se carece de referentes válidos, facilita en los receptores una ingenua idea de que se posee un conocimiento de las cosas similar al que se enuncia desde la cultura tradicional.
El autor de "Roma, cita aperta", R. Rossellini, (1.979) decía con relación a los medios de masa: "Los medios de comunicación hacen "cultura" a su manera. Pero la sirven en dosis aplastantes y su fin no es el de instruir, sino el de condicionar; el resultado es la semicultura" (114).
No entraré en la disquisición de cual es la verdadera cultura de nuestro siglo, si la que tradicionalmente se entendido como tal o esa "semicultura", me parece una discusión estéril y sin una única respuesta. El hecho real es que nos encontramos ante una situación concreta en la que es necesario hacer convivir a dos culturas, dos culturas que en ocasiones están en conflicto.
En estos momentos, y ante la carencia de una formación específica, se está imponiendo, en las clases culturalmente menos "equipadas", la cultura de los medios: los nombres de los hijos, las frases hechas, las actitudes ante determinadas situaciones, son un reflejo de los programas que en cada momento se emiten. La relación entre la decodificación y la influencia, a la que me refería más arriba, se pone de manifiesto en este resultado. La carencia de instrumentos válidos que permita un mínimo análisis de los mensajes, unido a la pasividad en la recepción de los mismos, hace posible que se produzca una mayor influencia.
Este resultado permite pensar en una estandarización de la sociedad no deseable, ya que comporta la desaparición de los rasgos personales y diferenciadores de los humanos, y por supuesto es opuesto al hecho de que, como dice G.H. Mead, (1.982) "El espíritu es la presencia de símbolos significantes en la conducta. Es la subjetivación, dentro del individuo, del proceso social de comunicación en que surge el significado" (35), lo que sólo será posible en tan en cuanto exista la formación precisa para poder, libremente, realizar ese proceso.
La sociedad de masas a la que me he venido refiriendo, y que en su momento han generado los medios de comunicación, está desapareciendo como consecuencia de la evolución tecnológica de esos mismos medios. Hoy aparece una sociedad segmentada y definida, que independientemente de su número, recibe aquello que desea recibir y en el momento que lo desea. El número de mensajes no está limitado por el medio, y como dice Castells (1.996), pasamos del medio es el mensaje de Mcluhan a el mensaje es el medio y añade "no estamos viviendo en una aldea global, sino en chalecitos individuales, producidos a escala global y distribuidos localmente" (374), pero continúa "La gente moldea la tecnología para acoplarla a sus propias necesidades...no sustituyendo a los otros medios de comunicación (anteriores), ni creando nuevas redes, sino reforzando los modelos sociales ya existentes. " (396). Esta última observación nos permite detenernos en un aspectos de los nuevos medios que posiblemente los esté condicionando para, al menos, el próximo futuro.
Los nuevos medios no están sustituyendo a los anteriores, como bien dice Castells, sólo están sirviendo para reforzar los modelos comunicativos generados por aquellos. Tratando de aproximarnos a nuestro campo de estudio, podemos ver como en el uso de los multimedia de carácter teóricamente educativos, lo único que se hace a nivel de organización de la información, acceso a la misma, modelo didáctico en definitiva, es repetir los esquemas que se desarrollaron para los medios anteriores.
Si nos fijamos por ejemplo en la estructura hipertextual, uno de los elementos mas representativos de estos medios, es fácilmente reconocible como es una reproducción, electrónica si, de los sistemas de acceso a la información de las enciclopedias mas usuales en el mundo. Que ahora se llame link, esté en otro color y esté en una pantalla de ordenador, lo que antes era en cursiva y estaba impreso en una hoja de papel, no supone realmente un cambio cualitativo, sólo cuantitativo tanto en la cantidad como en la velocidad.
Volviendo al comienzo del apartado, los nuevos medios si que están propiciando, a diferencia de sus antecesores, una comunicación mas individual. "En la era de la postinformación a veces la audiencia es sólo una persona. Todo se hace por encargo y la información se personaliza al máximo. Se asume que la individualización es la extrapolación de la transmisión selectiva...". (Negroponte, N.,1.995:196). Esta singularización de los procesos, esta capacidad de adaptación de los mismos a los deseos e intereses de los receptores, es en estos momentos el elemento realmente operativo y con posibilidades de consideración práctica de los nuevos medios.
La idea de singularización debe tener que ver con las capacidades comunicativas de los sujetos unidas estas a sus necesidades. Este planteamiento nos debe hacer pensar sobre el empleo de formas de presentación, sistemas multimedia en definitiva, que deben utilizarse en cada caso. La disponibilidad de la tecnología necesaria para utilizar los mas sofisticados sistemas de presentación de la información, no debe significar que estos se deban utilizar en su totalidad, a menos que exista una justificación para ello, tanto desde el punto de vista de la naturaleza del receptor, como de la de los contenidos. Dice Negroponte (1.995) que "Existe la idea equivocada de que tenemos que utilizar un elevado ancho de banda sólo porque disponemos de él. Sin embargo existen algunas leyes naturales respecto al uso del ancho de banda que demuestran que enviar más bits de los necesarios es tan absurdo como subir el volumen del receptor de radio para obtener más información" (45).
El modelo comunicativo emergente, puede, por primera vez, basarse en las características del proceso deseado y de las cualidades de los comunicadores, y no venir impuestas, como ha sido tradición histórica, por las limitaciones o excesivas posibilidades de los medios disponibles.
Esta realidad comunicativa no debe proyectarse, con la misma significación, a la totalidad del proceso.
En la nueva situación, algunos estudiosos de la sociología y de la comunicación, han creído ver en la situación actual un momento similar al que supuso la Edad Media. Escribe Colombo(1.974) "Todos los pueblos y todos los territorios son igualmente tributarios de las concentraciones tecnológicas, deben su vida absolutamente a los nuevos castillos." (53-54).
Efectivamente, en el nuevo modelo tecnológico de comunicación, bajo su amplitud de oferta, singularidad de mensajes y traslado de la toma de decisión al receptor, existe una dependencia de los poseedores de la información y del control tecnológico.
Esta situación no es controlable por quien no dispone de un desarrollo cultural adecuado a los nuevos medios y a su vez conoce los nuevos códigos. Sólo mediante una adecuada formación puede, en cierto modo, ser controlada.
Que el sujeto sea capaz de diferenciar entre su cultura personal, grupal, etc. y la cultura de los medios debe ser, en estos momentos, un objetivo primordial del sistema educativo de cualquier país, ya que ello conducirá al desarrollo personal, en el sentido de estar en condiciones de hacer un análisis personal de la cultura que le proponen los medios, independientemente de cuáles sean las corrientes culturales del entorno y cuál sea su decisión última de asumir o no esa cultura. Se trata de crear las condiciones para que sea posible la aparición de un criterio personal.
4.- Perspectivas de la enseñanza ante la nueva situación comunicativa.
La enseñanza, en tanto que componente del sistema social, soporta influenciada por la nueva situación en la misma medida que la soporta este. Si pensamos en ello es fácil deducir que la tentación para influir sobre el sistema escolar es lógica, pero el posible riesgo con relación a la enseñanza está "en su urgencia" (García Baca, 1.987:147).
Dos situaciones paralelas se dan en este momento en la enseñanza. De un lado la desconsideración total de las posibilidades de la nueva realidad, fruto de situaciones derivadas del desarrollo económico o del conservadurismo de los docentes y en el otro, la urgencia a la que hacia referencia, está propiciando la incorporación precipitada del nuevo modelo, lo que comporta que, ante la falta de investigación y conocimiento disponible, se reproduzcan criterios didácticos propios de situaciones anteriores. Esta situación no tendría mayores consecuencias si no fuese porque "la amplitud de elección es mayor cuando un instrumento, sistema o técnica se introduce por primera vez..." desapareciendo "para todos los propósitos prácticos una vez que se hacen los compromisos iniciales" (Winner, 1.987:45)
Si a lo dicho añadimos, como dice el mismos Winner (1.987) que en la sociedad la mayor parte de los cambios producidos por la tecnología "pueden reconocerse como versiones de patrones anteriores" (29), nos podemos encontrar con una incorporación costosa, actualizada e inútil.
Trataré en este apartado de repasar las diferentes facetas de esta incorporación para concluir trazando las líneas de trabajo a acometer en los próximos años.
4.1. Implicaciones sociológicas.
Decía que la sociedad en su totalidad sufre la presión de los nuevos modelos comunicativos, esta presión se construye en base a la asociación de la idea de progreso al hecho de utilizar los nuevos medios. La tecnología se "vende" como progreso, y hacia donde vaya la tecnología la sociedad ha de seguirla" (Shallis, M.1.986, 85-86). Esta relación se traslada a la enseñanza con mayor virulencia, ya que en este ámbito, la idea de innovación está permanentemente presente y no sería bueno que reescribiésemos la frase de Lenin "El socialismo significa electricidad (tomada de Toynbee, A., 1.973, 117) para decir "Nuevas tecnologías significa progresismo e innovación" o a la inversa, que no se cual sería peor.
Dicho lo anterior, permítaseme que utilice una larga cita de Castells (1.996): "Es evidente que en el futuro cercano se extenderá su uso,(se refiere al de las nuevas tecnologías de la comunicación) sobre todo por la vía del sistema educativo, y alcanzará a proporciones considerables de la población en el mundo industrializado :no será un fenómeno exclusivo de élite, aunque sí mucho menos penetrante que los medios de comunicación de masas. No obstante, el hecho de que se expanda en olas sucesivas, comenzando por una élite cultural, significa que serán sus practicantes de la primera ola quienes determinarán con sus usos los hábitos de la comunicación. (393). (El subrayado es mío).
Establece Castells una relación entre el sistema escolar y la generalización de las formas de utilizar los nuevos medios. Si se acepta, tal como decía anteriormente, que la incorporación que se está llevando a cabo en la enseñanza carece de los estudios previos necesarios y que se están reproduciendo modelos comunicativos anteriores, podemos concluir que los hábitos que se están difundiendo no se corresponden con los que serían posibles.
No es la tecnología por sí misma la que puede facilitar los cambios comunicativos, las tecnologías precisan de otro tipo de elementos o acciones que las complementan y dan sentido. Escribía Hetman, (1.977) "...son los hombres, y no la tecnología, los que modelan la sociedad" (43) y más recientemente actualizaba Rheingold (1.996): "La tecnología que hace posibles las comunidades virtuales, tiene la posibilidad de acercarles un poder enorme a los ciudadanos,.... Pero la tecnología no llenará ese potencial por sí misma; este poder técnico latente debe ser utilizado inteligente y deliberadamente por una población informada" (19).
Si centramos este planteamiento en la enseñanza nos encontramos con que deben ser los profesionales quienes marquen cuales han de serlos fines, las funciones y las formas de utilización de los nuevos medios y con ellos del nuevo modelo comunicativo, lo que nos obliga a desarrollar un extenso e intenso trabajo previo de reflexión, análisis e investigación. "Permitir que sea la tecnología la que determine el fin es equivalente a prejuzgar cuál es este fin" (127) escribía Shallis, (1.986) y esa es la problemática en este momento.
Una persona tan poco dudosa de apocalíptico con relación a la tecnología y con ella a las máquinas como Wiener, escribía "...Transferir su responsabilidad (la del hombre) a la máquina, sea o no capaz de aprender, es lanzar su responsabilidad al viento y verla regresar traída por la tempestad". (Tomado de Haro Tecgler,E., 36) Y refiriéndose concretamente a los ordenadores añadía en otro lugar "Dejemos al hombre las cosas que son de los hombres y a las computadoras las cosas que son de ellas". (Wiener,N., 1967:81) Criterios que podemos extender a la nueva situación.
El continuar dejándonos presionar por las disponibilidades tecnológicas y la urgencia en su incorporación nos lleva a convertirnos en "adoradores de artificios" que llama el mismo Wiener o a hacer como aquel conocido economista que, durante la exposición de París de 1.889 y tras el almuerzo, acudía a adorar la dínamo.
3.2.- Implicaciones metodológicas.
Si venimos hablando de un nuevo modelo comunicativo es lógico pensar, a partir de él, la necesidad de un nuevo modelo didáctico, que deberá estar basado en las potencialidades que definen la nueva situación.
Refiriéndose a una situación anterior, la sociedad postindustrial, donde si bien las posibilidades de acceso a la información fueron infinitamente superiores a las de la etapa anterior, poco tienen que ver con las actuales, escribía Bell (1.973): "...ahora existen muchos modos más diferenciados por los que las personas obtienen información y tienen experiencias, se hace necesario la comprensión auto-consciente de los mecanismos de conceptualización como medio de organizar la información individual para lograr unas perspectivas coherentes sobre la propia experiencia" (485). Apunta a la necesidad del desarrollo de habilidades nuevas que se corresponden con las disponibilidades para el acceso a la información.
Decía que lo que caracteriza a la nueva situación comunicativa es la singularización del mensaje, tanto en su organización, como en su contenido, como en la flexibilización del acceso. Con estas características, es sin duda el receptor quien ha de establecer los criterios de como quiere acceder a la información, así como de la utilización que hará de la misma. No es la información el centro en torno al cual gira el proceso, sino la forma de acceso.
Esta singularización del proceso hay que unirla a la capacidad de las nuevas tecnologías de la comunicación de crear nuevos "espacios" de enseñanza-aprendizaje en los que "comunidades educativas" desarrollen procesos singulares. Relacionado con esta virtualidad de las redes escribe Negroponte (1.995): "El valor real de una red tiene menos que ver con la información que con la comunidad"(217)
La unión de todas estas características nos permite establecer los elementos sobre los que han de basarse los nuevos modelos metodológicos y que se podrían resumir en uno sólo: flexibilidad, tanto con relación a los contenidos, como a las formas de presentación, como su organización, como el momento de acceso, como de la definición de entorno de aprendizaje, como de constitución del grupo humano con el que se trabaja. Hablo por tanto de modelos poco formalizados pero muy estructurados a nivel de opciones y que trasladan la responsabilidad del diseño de la situación interactiva al que aprende.
4.- Medios, enseñanza y sociedad.
Lo dicho hasta este momento conduce a tener que contemplar la enseñanza como una alternativa, desde mi punto de vista la única, para poder superar el dominio cultural, y por extensión ideológico, que en determinados grupos sociales ejercen los medios, ya que la cultura, y con ella la libertad, es posible sólo en la medida en que se es libre para tomar decisiones, y estas decisiones sólo son posibles sí se dispone de "instrumentos" técnicos e ideológicos que permitan una reelaboración personal de la información que nos llega, y eso será factible con una formación adecuada para analizar personalmente esa información.
El conocido informe del Club de Roma, (1.979) "Aprender, horizonte sin límites" ya decía a este respecto que "no se puede comprender la abrumadora sobredosis de información sin los criterios selectivos suministrados por el significado" (44) y el significado, recordemos, no es único.
Decía que los medios generan su propia cultura, cultura singular que posee sus propias características, sus propios rasgos diferenciadores y en cierto modo enfrentados a la concepción tradicional. Esta cultura, en cierto sentido identificable con el término de cultura de masas, ha alcanzado tal nivel de desarrollo social que, en estos momentos, cualquier intento de acción cultural debe contemplar esa realidad y dejar a un lado la discusión de cual es la verdadera cultura, discusión, por otro lado, un tanto estéril, ya que la realidad se impone independientemente de cuales sean nuestros deseos.
En el sentido de lo anterior me parece importante recodar el realismo de Eco (1.984) cuando decía que "una prudente política cultural será la de educar, aun a través de la televisión, a los ciudadanos del mundo futuro, para que sepan compensar la recepción de imágenes con una rica recepción de informaciones "escritas"". (379). Si consideramos como deseable la conservación de los valores culturales que han configurado el pensamiento de nuestra sociedad a lo largo de los siglos, debemos contemplan inmediatamente la necesidad de acometer actuaciones que conduzcan a ello, sin que signifiquen una oposición, por otro lado imposible.
La función de los medios es influir en los receptores y esta influencia puede ser mayor en la medida en que el receptor no disponga de la totalidad de claves para su análisis. Sería difícil pensar, si bien por ello no deseable, que los propios medios proporcionasen los elementos necesarios para ese análisis. A este respecto el ya referido anteriormente Rossellini (1.979) decía que "los medios de comunicación propagan miles de noticias "trascendentes", exponen toda clase de problemas, pero no facilitan los conocimientos necesarios para afrontarlos: esto es la semicultura" (115). Sin perder del todo la esperanza en que los medios nos ayuden en la tarea, debemos pensar en otros espacios en los que buscar esa información o esa formación si lo vemos como globalidad.
Lo que ha sido el medio por excelencia de la cultura tradicional, el material impreso, va perdiendo día a día su hegemonía. "Varios hechos son una representación simbólica de lo que está pasando. Las páginas de los libros que se imprimieron en papel ácido, más o menos desde 1.870, tienen hoy un tono pardusco y se desintegran a un ritmo tal, que en unos cuantos años casi el 40 % de los volúmenes que forman las colecciones más importantes quedarán inservibles, a pesar de los grandes esfuerzos para su conservación. La Universidad Columbia cerró su distinguida escuela de biblioteconomía salvo el departamento de libros raros en l.993, por la simple razón de que esa ciencia ya no tiene cabida en una Universidad enfocada a la investigación, y otras 14 de las 43 grandes escuelas de la especialidad han cerrado sus puertas en los últimos años." (Kernan, A., 1.994, 68).
Si bien con relación a este planteamiento se puede argumentar que el mercado editorial ha crecido en los últimos años, dato correcto por otro lado, también es verdad que este crecimiento se debe al desarrollo de un tipo de publicaciones de "diseño", que responden a estudios de mercado y recurren a contenidos y técnicas narrativas mas propias de los medios que de la literatura tradicional. El libro, que debemos recordar que con la aparición de la imprenta se convierte en el primer medio de comunicación de masas, empieza a adquirir características propias de los medios que no tenía.
Estamos en un momento de transición cultural, lo que no significa que una de las dos culturas tenga que desaparecer, pero sí que conviviendo, cada una de ellas ocupe su lugar y su dimensión correspondiente, tal como ha ocurrido en otras ocasiones a lo largo de la historia. Lograr de forma adecuada ese objetivo nos obliga a poner los medios necesarios para que se haga realidad ya que hablamos de dos culturas diferentes con códigos distintos lo que implica que, analizar o estudiar los medios se deba hacer desde criterios diferentes a los que se han utilizado para la cultura tradicional.
Tratando de simplificar lo que pretendo decir lo concretaría en que, no podemos analizar un informativo de televisión, una teleserie o un periódico diario con los criterios con los que nos aproximamos a un oratorio de Bach o las Novelas Ejemplares de Cervantes.
Estamos en un momento en el que, para aproximarnos a los medios con la actitud adecuada, deberemos, inicialmente, "renunciar" a la cultura propia para poder "entender" los medios o para hacer interrogaciones significativas a éstos en el ámbito de la enseñanza.
Lo dicho hasta este momento nos lleva a tener que aceptar que:
-Los medios dan lugar a su propia cultura, diferente de la tradicional.
-La cultura de los medios, al igual que otras culturas, comporta valores, conductas y códigos propios.
-La dos realidades culturales que conviven en nuestra sociedad obliga a una adecuación de los sistemas personales de interpretación.
-Hay que ser consciente de que nuestra interpretación de los mensajes de cualquier naturaleza está hecha desde una cultura personal, siendo indiferente que esta sea tradicional o de los medios.
-Que la cultura del emisor y del receptor no tiene, necesariamente, que ser la misma.
-Que la información neutra no existe.
-Que los medios pretenden imponer sus propios criterios.
-La libertad del receptor en la decodificación de un mensaje disminuye en la medida en que desconoce los códigos empleados por el emisor.
-Que para hacer posible la comunicación y el análisis, emisor y receptor han de adoptar la cultura del medio empleado como cultura común, ya que "las personas comunican mejor cuando se sitúan en el mismo universo simbólico y tienen los mismos marcos de referencia" (Marc y Picard,1.992, 29).
-Dada la novedad, la fuerza de la integración en la sociedad de la cultura de los medios y el empleo de códigos singulares, sería necesario formar a los ciudadanos en esa cultura.
La enseñanza, entendida como sistema escolar es su más amplio sentido, debe facilitar la formación adecuada para que los ciudadanos sean capaces de analizar la cultura que ofrecen los medios y hacer su propia reelaboración de la misma, ya que la que se impone, consciente o inconscientemente, es aquella y no la de los ciudadanos.
Pero ello no debe conducir a tener que renunciar a la cultura que no proviene de medios, ya que han sido esos medios, fundamentalmente el libro, con sus singulares comunicativas, los que, junto a transmitir una serie de valores culturales a lo largo del tiempo, han facilitado el desarrollo de determinadas capacidades en los receptores y que son las que han permitido llegar al momento actual.
De todo lo anterior se deducen tres tipos de objetivos diferenciados dentro del ámbito de la enseñanza y que he esquematizado en la figura 6.

a.- Formar para los medios
Una parte muy significativa de la información que sobre su propia realidad disponen los ciudadanos proviene de los medios Por contra, no ha existido un planteamiento consciente y sistemático de crear las condiciones adecuadas para que, esos mismos ciudadanos, puedan aproximarse intelectualmente a esos medios.
Dicho lo anterior, ¿que significa formar para los medios?. Una incorporación de los medios como tales a la enseñanza formal, con el fin de que los más jóvenes, al igual que se ha venido haciendo con los medios de comunicación tradicionales, lleguen a hacer una lectura comprensiva y personal de sus contenidos, poniendo a sus disposición los instrumentos necesarios para ello.
No faltan, con relación a este aspecto de la formación en relación con los medios, declaraciones políticas a todos los niveles y de la práctica totalidad de las instituciones que tienen que ver con la enseñanza, declaraciones de grandes objetivos pero con escasa operatividad, así por ejemplo la conocida publicación de la UNESCO (1.984) sobre esta temática, no ha tenido las repercusiones reales que la calidad de su contenido hacia esperar.
Los diferentes sistemas escolares han ido incorporando, a lo largo del tiempo, el estudio de los distintos medios de comunicación que han ido formando parte de nuestra cultura. La literatura, la pintura, la música, etc. han sido materias que se han integrado dentro del currículun escolar para su estudio, dando por supuesto de entrada que no todos los alumnos sería Calderón, Velázquez, Falla, etc.. Se ha tratado con estos estudios de dar a conocer las claves, los códigos por los que estos creadores trataban de comunicarse con sus receptores, de forma que podamos disponer de instrumentos que nos permitan hacer una interpretación personal de sus obras.
Posiblemente sea necesario que pase algún tiempo antes de poder ver como los medios se unen a las materias que apuntaba y se incorporan a los contenidos escolares como ya ocurre en otros lugares o como empieza aquí a ocurrir con el cine, pero en este momento es posible que estemos aun en nuestro país en una etapa de transición, y como toda transición de confusión e indefinición.
Por otro lado, sería necesario atender a un sector de la población que ya ha superado la edad escolar y que está tan necesitada o más de esta formación, ya que la proliferación de los medios ha sido posterior a la época en que asistió a las aulas del sistema escolar formal. Las asociaciones de vecinos, de padres de alumnos, culturales de todo tipo, etc. pueden ser, al igual que ocurre en otros países, el marco adecuado para lograr estos conocimientos.
b.- Formar con los medios
Posiblemente sea este el aspecto de los medios en su relación con la enseñanza sobre el que más se ha escrito y sobre el que, posiblemente, existan más desarrollos y aplicaciones concretas. Como ejemplos españoles de esos trabajos se puede ver la publicación del MEC español escrita por Margalef (1.994), los trabajos de Vioque (1.984), Cervera (1.977) o yo mismo, que ya me ocupé del tema hace algún tiempo (Martínez, 1.981).
El contemplar los medios como medios de enseñanza nos obliga a proyectar sobre ellos todos los criterios que se enuncian para estos, lo que significa, sobre todo, que la incorporación del medio está en función de un diseño mayor, mas amplio, que le da sentido y significado. Los medios, de esta perspectiva, son un recurso no un fin en sí mismo. La incorporación del medio es la respuesta a un problema didáctico detectado por el docente.
Los materiales procedentes de estos medios pueden ser utilizados de dos formas diferentes: configurando medios didácticos con partes de los programas o utilizando los elementos expresivos y comunicativos de los medios
El primer caso es una consecuencia del hecho de que será difícil que un programa, una página, procedente de un medios tenga utilidad en su totalidad. La utilización de partes montadas o adaptadas, redefinidas en definitiva, dándole un nuevo significado y un nuevo valor es sin duda la posibilidad más realizable. Este uso requiere de un trabajo previo importante por parte del profesor, que precisa que tras definir cuales son sus problemas y sus necesidades, planificadas las estrategias, diseñar los medios con los que acometerá la resolución del problema y acota la función del material procedente de los medios, lo "construye" la vista de las funciones asignadas.
La segunda posibilidad tiene que ver con los elementos expresivos de los medios y de sus técnicas de comunicación. Estos medios nos muestran técnicas de comunicación que permiten captar la atención, dirigir la observación, dirigir el razonamiento, etc., técnicas que se corresponden con muchas de las necesidades de los docentes. Creo que el utilizar estas técnicas, no sólo no significa desnaturalizar la función de la escuela, sino que profesionaliza al docente, permitiéndole emplear estrategias propias de quienes son, al menos socialmente, los profesionales de la comunicación y no olvidemos que la acción docente tiene una buena carga de esta función de comunicadores que, con demasiada frecuencia, se olvida en aras de otros aspectos mas "trascendentes" pero menos operativos.
c.- Formar desde los medios
Tradicionalmente, se asignan a los medios las funciones de formar, informar y entretener. La formación, consecuencia directa de la información, por su propia naturaleza, significa configurar y por extensión ideologizar, ideologizar desde la óptica del emisor y, en el caso de estos medios, utilizando recursos comunicativos no siempre identificables por parte del receptor, este hecho, unido a la imposibilidad de generar una información neutral, nos permite traducir formar por manipular, sin que el hecho de utilizar este término prejuzgue ningún tipo de intencionalidad en los emisores.
Un primer objetivo de la formación, desde los medios, debería ir encaminado a dar a conocer algunos de los elementos expresivos propios de los mismos, como se construyen y que función tienen, a la par que se intenta desmitificar, tanto al propio medio, como a los comunicadores del mismo. Este objetivo no debe confundirse con algo que, durante los últimos tiempos, está teniendo una presencia permanente en ciertos populares programas de TV, el mostrar la trastienda de la realización del programa, bien mostrando algunas de las tomas que hubo que repetir por diferentes razones, como incluyendo escenas tomadas entre bastidores. La intencionalidad de estas incorporaciones no responde a criterios de formación, ya que no se trata de desmitificar o mostrar los entresijos de la realización, sino que responde a criterios de mercado.
En otra dirección, y teniendo en cuenta que "la lectura es una habilidad difícil y se tiene que aprender con esfuerzo; en cambio, sentarse a ver y oír la imagen y el sonido de la televisión no requiere esfuerzo alguno. Por eso los que usan ese medio en forma exclusiva no sólo son menos aptos para seguir los complejos razonamientos que aparecen en un texto escrito, sino en realidad no ven por que tienen que ser las cosas tan intrincadas, complicadas y difíciles como se presentan en los medios impresos. Los virajes radicales de la tecnología de las comunicaciones no sólo provocan cambios en los usos populares y en las prácticas de la economía, sino también en la conciencia."(Kerman, A., 1.994, 69) se hace imprescindible el enseñar desde los medios, tanto en el sentido de tratar de superar lo indicado por el referido autor, como por utilizar las potencialidades comunicativas de los medios en el sentido al que se refería Eco más arriba.
No es sencillo poder cumplir estas funciones. Sin entrar en las peculiaridades técnicas del medio como tal y los objetivos ideológicos y comerciales, y fijándonos solamente en el perfil del receptor de los medios y su actitud en el momento de la recepción de los mensajes, se nos plantea problemático el logro del objetivo, lo que no debe significar renunciar a ello.
Si bien los medios de comunicación privados pueden y deben anteponer los criterios comerciales a los formativos, los medios de comunicación de titularidad pública tienen en funciones como ésta todo su significado. Función que económicamente, es posible no sea rentable, pero que sí lo es y mucho a nivel social. A este respecto, proponía el informe del Club de Roma, (1.979) al que hice referencia anteriormente, que debería irse a una "redistribución de los programas en televisión, de modo que aproximadamente un tercio se dedicara a la educación, otro a los asuntos públicos y culturales, y el último al entretenimiento" (137).
Quisiera terminar diciendo que los medios no son ni buenos ni malos, eso es puro maniqueísmo, simplemente son así y hay que formarse para convivir con ellos. Igual que hacemos con otros muchos instrumentos o tecnologías que no nos gustan. No vale decir que es en su uso donde radica su bondad o maldad. Los medios tienen una forma técnicamente correcta de ser utilizados y así es como se deben emplear.
Como consecuencia de esa configuración técnica suponen una influencia cultural, externa a la cultura propia de los ciudadanos, que construye de una nueva sociedad en la que la riqueza que significa la diversidad cultural, se ve amenazada y tendente a una sociedad estandarizada y que responde a valores de significación idénticos. Esperemos que los nuevos desarrollos tecnológicos, favorezcan la diversidad cultural que tecnológicamente permiten y que los sistemas de enseñanza desarrollen programas de actuación que hagan posible a los ciudadanos tomar decisiones personales, tanto en relación a los medios, como al significado de sus mensajes.
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