TECNOLOGÍA Y SU APOYO A EDUCACIÓN EN LAS ORGANIZACIONES.

Francisco Martínez Sánchez.

Universidad de Murcia.

Quisiera comenzar por agradecer a los organizadores de este Congreso Mundial de Gerencia de Recursos Humanos 1.988, el haberme invitado a participar en el mismo y tener ocasión de intercambiar con Vds. puntos de vista y experiencias sobre un tema que, a todos los que nos encontramos aquí en este momento, nos preocupa.

La aparición de las nuevas tecnologías (N.T.) de la comunicación y su generalización en todos los aspectos de nuestras vidas, nos debería de obligar a, como en esta ocasión, sosegar el paso unos momentos y reflexionar un poco sobre las implicaciones que su incorporación comporta en nuestro ámbito de trabajo.

No es fácil tomar esta decisión de detenernos a pensar, la velocidad con la que se suceden los avances tecnológicos no nos permite ni retroceder un poco para tener perspectiva y tomar impulso.

A título de pincelada inicial sobre estas tecnologías, diría que una de sus características es la imposibilidad de discusión de su utilización. La sociedad ha asumido, con la mayor de las naturalidades, la omnipresencia tecnológica.

Al igual que ocurriera en la revolución industrial, pequeños movimientos "ludistas", han tratado y tratan de crear una conciencia social crítica, pero no dejan de ser elementos testimoniales que, en buena parte de sus actuaciones, no tienen otra salida que utilizar esas mismas tecnologías que pretenden criticar.

Quisiera añadir en este comienzo una matización sobre el título de mi exposición. He respetado la propuesta del Comité Organizador ya que me permitía hacer esta anotación inicial.

Hablar de educación en el ámbito de la empresa me parece, conceptualmente, excesivo. Creo que sería mucho más correcto el hablar de formación, ya que las actuaciones que las empresas realizan en este campo quedan lejos de los elementos que configuran los procesos educativos.

En mi intervención me referiré a acciones formativas ya que las posibles acciones educativas, en el caso de que pudiesen darse en el marco del mundo empresarial, no serán tema de mi consideración, ya que a mi modo de ver y entender, el término educación tiene que ver, fundamentalmente, con el concepto de persona y todo lo que ello implica, y evidentemente eso no creo que sea mi tema aquí y ahora.

1.- A LAS PUERTAS DE UN NUEVO MODELO DE DESARROLLO.

Históricamente, la sociedad se ha organizado en base al traslado físico. Las vías romanas en Europa o los itinerarios mayas en América, son una manifestación de este hecho. El traslado de personas, de objetos, de productos, de información, ha sido una constante en nuestra sociedad desde que esta existe como tal.

La planificación del desarrollo de los países se ha basado en la creación, tanto en cantidad como en calidad, de los recursos e instrumentos que facilitan y favorecen la movilidad.

La movilidad trae, inevitablemente, la necesidad de contemplar el tiempo como otro factor determinante del desarrollo, llegándose incluso a hablar del reloj como el eje articulador de la sociedad (Munfor, 1.994).

El desarrollo por tanto, ha estado basado en tratar de superar las magnitudes físicas de espacio y tiempo, como consecuencia de la necesidad de trasladarse físicamente en ese mismo espacio y tiempo.

Junto a este factor, en los últimos años se han generalizado en nuestra sociedad los medios de comunicación de masas, generalización que no se ha producido en el ámbito conceptual de la comunicación en sí misma, sino mas bien en el de la información y mas concretamente de la estandarización por medio de la manipulación.

Estos medios, que en parte palian la necesidad del traslado físico de los sujetos, traen unido a ellos, como consecuencia de su propia naturaleza, la sociedad de masas.

En el momento presente, el desarrollo comienza a basarse en la no necesidad de traslado físico. Desde el planteamiento de unir el desarrollo de una sociedad al crecimiento de las vías y los medios de comunicación se ha pasado a unirlo a aumento de los canales tecnológicos de comunicación. Redes telemáticas cada vez con mayor capacidad y velocidad, son en este momento los pilares del desarrollo y los augurios de quienes tratan de imaginar el próximo futuro.

Anteriormente he hecho referencia a los medios de comunicación de masas porque en este ámbito ya podemos comenzar a ver ese futuro al que me refiero.

La sociedad de masas, que en su momento han generado los medios de comunicación, está desapareciendo como consecuencia de la evolución tecnológica de esos mismos medios. Hoy aparece una sociedad segmentada y definida, que independientemente de su número, recibe aquello que desea recibir y en el momento que lo desea. El número de mensajes no está limitado por el medio, y como dice Casetas (1.996), pasamos del medio es el mensaje de Mcluhan a el mensaje es el medio y añade "no estamos viviendo en una aldea global, sino en chalecitos individuales, producidos a escala global y distribuidos localmente" (374). En la misma dirección nos recuerda Negroponte que "En la era de la postinformación a veces la audiencia es sólo una persona. Todo se hace por encargo y la información se personaliza al máximo. Se asume que la individualización es la extrapolación de la transmisión selectiva...". (1.995:196).

Dejo aquí esta breve referencia al análisis de los citados autores que, tratando de resumir, creo que sólo nos muestra una realidad, yo diría que valorativamente positiva. Pero continúa Castells "La gente moldea la tecnología para acoplarla a sus propias necesidades...no sustituyendo a los otros medios de comunicación (anteriores), ni creando nuevas redes, sino reforzando los modelos sociales ya existentes. " (396).

Este análisis de la realidad nos debe obligar a plantearnos hasta que punto el desarrollo no se está basando exclusivamente en la adquisición de N.T. sin que ellas vayan acompañadas de los desarrollos metodológicos y operativos propios de la nueva situación, limitándonos, casi exclusivamente, a proyector modelos propios de la era fisicalista en un modelo profundamente opuesto, o en mucho casos y como consecuencia de la disponibilidad, necesidad social de integración y posibilidades, hacer incorporaciones al modelo innecesarias y fuera de toda mesura, tal como nos recuerda otra vez Negroponte (1.995) que dice: "Existe la idea equivocada de que tenemos que utilizar un elevado ancho de banda sólo porque disponemos de él. Sin embargo existen algunas leyes naturales respecto al uso del ancho de banda que demuestran que enviar más bits de los necesarios es tan absurdo como subir el volumen del receptor de radio para obtener más información" (45).

Retomando la idea del nuevo modelo y refiriéndolo a nuestro tema de interés hoy habría que hacer algún tipo de consideración inicial.

Vemos dos aspectos: la sociedad de masas propios de la situación mediática anterior, se diversifica y se transforma en una sociedad individual. Las limitaciones tecnológicas de los canales de la sociedad de masas sólo permitían disponer de una oferta limitada, limitada por la tecnología, como digo, pero que era la justificación aducida a la hora de diseñar las posibles ofertas, en momento presente esa tecnología ya no supone un obstáculo a la hora de ofertar, por lo que es posible disponer de mensajes casi diseñados por el receptor. Estos dos aspectos estarán presentes a la hora de hablar de la formación.

Si existe un mundo sensible a los cambios de cualquier naturaleza es sin duda el mundo de la empresa, por ello, una transformación de la envergadura de la que he descrito más arriba, no puede pasar inadvertida en este ámbito.

Si unimos este criterio general al hecho de que el nuevo modelo lleva incorporado la necesidad de una permanente actualización, como consecuencia de la disponibilidad universal del conocimiento existente en cada momento, podemos entender por que hoy y aquí nos ocupamos de este tema.

Pero la formación no es algo abstracto que puede aislarse de la totalidad de la acción empresarial. En primer lugar es comunicación. Sólo mediante un proceso de comunicación, entendida esta en su significado amplio, es posible el aprendizaje y en segundo lugar, la formación, es trabajo, entendido este como proceso, como serie de acciones sucesivas que responden a un plan y a unos objetivos. Debemos pues contemplar estos dos aspectos dentro de la empresa para poder llegar a nuestro objetivo último.

2.- N. T. Y GESTIÓN EMPRESARIAL.

La incorporación de las N.T. de la comunicación en la empresa tiene un doble significado: incorporarlas para su uso dentro de la misma e incorporarlas para la formación con ellas.

En la figura 1 he tratado de unir ambas posibilidades estableciendo su relación.

Figura 1.

 

En cualquiera de la opciones, las N.T., pueden y deben aportar soluciones a problemas ya definidos, pero a su vez crean nuevos problemas para los que los profesionales deben estar, cuando menos, prevenidos.

La formación debe contemplarse, tanto desde la perspectiva de la formación requerida para el uso de esa misma tecnología, como para estar en condiciones de superar algunos de los problemas que se presentarán y a los que me referiré mas adelante.

Que las N.T. suponen un importante apoyo a la gestión en la empresa es evidente. La realidad empresarial lo está poniendo de manifiesto permanentemente.

Con relación a la comunicación en general y al trabajo en sentido estricto, la influencia de las N.T. requiere de un tipo de reflexión más serena, ya que en buena medida, es en esa función donde se nos pueden plantear los problemas que hacen posible o no, el logro de una incorporación reflexiva de estas tecnologías al mundo laboral.

Tratando de limitar el espacio de las N.T., me centraré en aquellas que tienen que ver con el traslado de la información, mas allá que cuales sean las tecnologías que se utilizan en cada uno de los extremos del proceso. Por tanto nuestro campo de interés se refiere a los canales de comunicación y no a los medios.

Esta acotación de nuestro campo no significa que los planteamientos que se han hecho con relación al ámbito de la empresa dejen de tener valor, muy al contrario creemos que adquiere realmente su significado mas genuino.

El ordenador o el vídeo, por hacer referencia a las nuevas tecnologías mas populares, tienen un lugar importante dentro de la empresa, es algo de sobra conocido y por evidente nos parece obvio que nos refiramos a ello. Creo que el interés reside, en estos momentos, en la posibilidades que se abren de utilización de redes de comunicación que creen nuevos espacios de trabajo y con ellos, nuevas situaciones comunicativas a las que deberemos de atender.

2.1.- ASPECTOS RELACIONADOS CON LAS N.T. DE LA COMUNICACIÓN EN LA EMPRESA.

¿Qué nos aportan estos nuevos canales a la comunicación?. Como consecuencia del modelo basado en el traslado físico, se ha hablado permanentemente de la limitación humana de duplicarse y el deseo de poseer el don de la ubicuidad. En la nueva situación, las N.T. de la comunicación, permiten superar esta limitación, tanto en lo que respecta a la variable espacio o distancia, el cual puede superarse sin mayores problemas, como a la variable tiempo, la cual ha sido superada totalmente. La comunicación es posible establecerla con una coincidencia, que se ha denominado tradicionalmente como espacio-temporal, creando un nuevo concepto de espacio que permite superar esta barrera y al que mas adelante me referiré.

Como en las cebollas, en las que la separación de un casco hace aparecer otro, pero con alguna lágrima, las incorporación en cualquier espacio de las N.T. permiten la superación de una barrera, pero a su vez hacen aparecer nuevos retos, nuevos problemas a superar.

Vayamos viendo algunos de ellos.

2.1.1.- COMUNICACIÓN.

Trataré de aproximarme a los procesos de comunicación utilizando los modelos psicosociológicos y me centraré en los aspectos relativos a la significación. En relación con ellos debemos recordar que "los hombres no sólo comunican una cierta cantidad de información sino que también intercambian significaciones" (Anzieu y Martin, 1.971, 135) y estos tienen que ver con aspectos no lingüísticos de la comunicación, que son los que tienen una menor presencia en los procesos soportados con N.T., lo que hace que se creen situaciones nuevas al tratar de desarrollar procesos de comunicación utilizando estas tecnologías.

Todo proceso de comunicación conlleva, junto a los elementos que se contemplan desde todos los modelos y que se concretan en emisor y receptor, el código y el canal, otros que tienen que ver con el espacio y el tiempo y con la realidad psicosocial de emisor y receptor.

Con relación al espacio y al tiempo, en sentido estricto y material, ya he hecho una mínima referencia a la situación creada por esta incorporación y dado en otros trabajos reciente (Martínez, 1.994 a, 1.994 b) me he ocupado de ello, me centraré ahora en la consideración del espacio psicosocial de los implicados en el proceso.

Parto de la idea de que "la comunicación neutra u objetiva es casi impensable" (Rimé, B. 1.986, 537), esta está mediatizada por elementos materiales, que tienen que ver con los medios técnicos o canales de comunicación que se utilicen y, tema de nuestro interés, con la realidad psicosocial de emisor y receptor.

Situación, contexto y cultura son los tres conceptos con los que vamos a trazar el marco de reflexión en el que nos vamos a mover.

Se trata de conceptos que, pese a proceder de modelos teóricos diferentes y que se podrían establecer algunos matices diferenciadores, los utilizaré como camino que me permita ir progresando en el análisis y llegar a plantear mi punto de vista.

 

2.1.1.1.- SITUACIÓN, CONTEXTO Y CULTURA.

Por situación de comunicación se entiende tanto "el soporte físico que traslada el mensaje hacia el interlocutor, como las condiciones ecológicas en las que se efectúa la comunicación"(Rimé, B. 1.986, 569).

Si trasladamos el concepto a la situación propiciada por la N.T. de la comunicación, la situación se traduce y concreta, tanto en los canales, redes de cable, redes hertzianas, satélites, como las condiciones situacionales tanto del receptor como del emisor y del espacio comunicativo en sí mismo.

Miremos un proceso de comunicación vía satélite por ejemplo. El emisor se encuentra ubicado en una realidad concreta, muy distante físicamente del receptor, el cual se encuentra así mismo en otra realidad concreta que, por la distancia, es de suponer muy distinta de la del emisor, distinta tanto desde un punto de vista meramente físico (clima, hora, etc.) como desde un punto de vista mas inmaterial y que tienen que ver con el entorno en el que se sitúa cada uno de los interlocutores.

Si lo contemplamos desde el concepto mas restrictivo de contexto, el cual podemos entenderlo desde un análisis psicosociológico de los procesos de comunicación, como "una matriz que aporta a la relación un código, representaciones, normas de roles y rituales que permiten la relación y le dan sus características significativas" (Marc y Picard, 1.992, 91) la relación comunicativa se ha de analizar con valoraciones mas restrictiva. Las diferentes realidades de emisor y receptor, que se han puesto de manifiesto al hacer referencia a la situación, nos obliga recordar lo que decía mas arriba en relación con la superación del espacio y el tiempo en los procesos de comunicación soportados por N.T..

Emisor y receptor conservan a lo largo de todo el proceso su realidad, no sólo desde la perspectiva de su conducta, sino que también mantiene su realidad de entorno situacional, el cual le transmite significados, conductas y actitudes que, en procesos de comunicación en los que el espacio y el tiempo se mantuviesen como parámetros físicos con unos valores reales, podrían ser eliminados como variables a considerar, ya que la realidad de emisor y receptor coincidirían, bien por un periodo de adaptación, bien por una ubicación común.

Esta aproximación psicosociológica permite precisar el concepto de contexto que tiene al menos dos sentidos y designa, a la vez, los hechos del lenguaje y los hechos sociales.

Si bien el entorno semiológico que puede ser el entorno lingüístico de un signo, al que hace referencia el primero de ellos, nos pone en contacto con el universo de significaciones, discursos y representaciones del mensaje, deberemos interesarnos, en esta ocasión, por el segundo sentido y que tiene que ver con la situación, que designa el marco y las circunstancias en las que se desenvuelve una interacción y que puede tener, tal como apuntan Marc y Picard (1.992) varios niveles: el marco, la escena, el contexto institucional y status y los rituales.

El segundo sentido de contexto, su relación a los hechos sociales, es donde creo que debemos entrar en este momento, sin que sea necesario analizar cada uno de los niveles apuntados por Marc y Picard.

Decía que en un proceso de comunicación, utilizando los nuevos canales de comunicación, los factores espacio-temporales adquieren otro significado, desapareciendo materialmente. Ese hecho conlleva que emisor y receptor no creen un nuevo contexto de comunicación, sino que cada uno de ellos conserva el suyo propio, mantiene su propio contexto y es, desde este, desde el que interactúa con el otro sujeto comprometidos en el proceso.

Puede significar que nos encontramos ante un proceso de comunicación en el que, cada uno de los implicados, actúa desde su propia realidad, sin renunciar a ella y sin necesidad de conocer la del otro extremo del proceso, siendo la tecnología quien, imponiendo unos condicionantes comunicativos, a las cuales se han de adaptar los comunicantes, permite un proceso de traslado de información. Se trata de una adaptación tecnológica, no de una adaptación de aproximación al otro sujeto.

En una teleconferencia intercontinental, en un mensaje por medio de correo electrónico, en una tertulia telefónica, cada uno de los comunicantes se ciñe a hablar cuando le corresponde, en la dirección que se le indica, moviéndose lo adecuado a la capacidad técnica de la red, utilizando estructuras gramaticales que son las usuales para ese medio. La originalidad personal, los elementos comunicativos que se corresponden con el contexto social de cada uno de los sujetos y que son los que en definitiva les diferencian, han de ser forzosamente anulados por la imposición de los condicionantes técnicos de los canales.

Esta valoración nos da entrada a contemplar un tercer nivel de análisis en este tipo de procesos de comunicación.

La cultura se nos aparece como el último estrato que pone en entredicho la utilización de las N.T. en la comunicación.

"Cultura es el conjunto integral constituido por los utensilios y bienes de los consumidores, por el cuerpo de normas que rige los diversos grupos sociales, por las ideas y artesanías, creencias y costumbres" (Malinowski, B., 1.970, 42).

Si entendemos la cultura en el sentido que Malinowski propone, parece evidente deducir que, cada uno de los sujetos que intervienen en un proceso de comunicación, soportado por N.T., se encuentra dentro de una realidad cultural diferente, a la par que cada uno de ellos tendrá su propia cultura.

Esta diferencia cultural, unida a la no necesidad de transformar la propia por parte de ninguno de los implicados, hace que se establezca una situación de traslado de información, como decíamos, y se empleen, en la medida que se conozca, la cultura propia de las tecnologías empleadas, pudiendo por tanto sólo hablarse de un débil proceso de comunicación ya que "las personas comunican mejor cuando se sitúan en el mismo universo simbólico y tienen los mismos marcos de referencia" (Marc y Picard, 1.992, 29). y en este caso sólo se emplea una serie de elementos comunicativos que vienen impuestos por las tecnologías y que en ningún caso podemos denominar como cultura en el sentido que se planteó anteriormente.

En el mejor de los caso podríamos hablar de una "cibercultura", una cultura propia del espacio técnico creado, que haría referencia, exclusivamente, a los criterios necesarios aceptados que permiten interactuar dentro del espacio creado por las N.T..

La figura 2 recoge lo expuesto.

Figura 2.

 

 

La cibercultura esta teniendo un crecimiento importante en el momento actual, en tanto que la cultura tradicional está siendo relentizada. Cada días mas ciudadanos acceden al uso de las N.T. de la comunicación y hacen un uso, cuando menos técnicamente correcto, de las mismas. La cuestión o la prevención debe estar en que, tal como plantea G. H. Mead(1.982,35), "El espíritu es la presencia de símbolos significantes en la conducta, es la subjetivación, dentro del individuo, del proceso social de comunicación en que surge el significado" y de ahí debe partir nuestro planteamiento de uso consciente de la tecnología y la cibercultura necesita de un proceso de sedimentación conceptual para poder llegar a transmitir símbolos significantes de esa categoría.

Las nuevas redes de comunicación, como se ha dicho, superan las barreras físicas del espacio y crean un nuevo concepto de espacio en el que los factores físicos referentes a la distancia son superados. A este se le está empezando a denominar de manera generalizada como "ciberespacio" entendiendo por tal "el entorno virtual, el no lugar, en el que se encuentran personas que se comunican por o con medios técnicos (Morse, M. 1.994), y donde, como dice Rheingold (1.993), "no hay ninguna necesidad de cargar con el estorbo de un cuerpo semejante al que poseemos en el universo físico" y al que hace ya algún tiempo, con un sentido mucho mas amplio, se refería París (1.973,178) diciendo que "la consecuencia y un momento esencial de esta organización de la actividad humana que llamamos técnica es la constitución de un universo tecnológico. El hombre nace y vive dentro de él. Podríamos hablar de una "tecnosfera"".

Este concepto de ciberespacio significa que los sujetos implicados en un proceso de comunicación, de cualquier tipo de los planteados anteriormente, no abandona el entorno personal que le es propio, lo que a su vez significa que no existe una aproximación "real" a la realidad de los restantes sujetos. En la figura 3 se ha recogido, gráficamente, los elementos que "alteran" los procesos de comunicación tal como veníamos entendiéndolos.

 

Figura 3.

 

En la figura 2 he tratado de unir los distintos elementos materiales y conceptuales que vengo utilizando, señalando la relación que, creo, se puede establecer entre ellos.

La distancia entre emisor y receptor como elemento físico, y por tanto material, está presente en todo proceso de comunicación humano. La comunicación sólo es posible en la medida en que los mensajes estén configurados de forma tal que sean capaces de superarla.

Son los canales los instrumentos que permiten esa superación. Pero la incorporación de los canales fruto de las N.T. hacen algo mas. Su capacidad, su velocidad y su fiabilidad permiten generar un nuevo concepto de espacio, en el que ya no es necesario hablar de dimensiones físicas, sino de posibilidades de interacción.

El ciberespacio se nos presenta como un instrumento teórico que nos permite situarnos en una realidad materialmente inexistente, pero que tiene "realidad" en un espacio comunicativo con N.T., ayudando a analizar los problemas inherentes a esta situación.

Dejamos aquí los aspectos mas puramente comunicativos y entraré en un segundo aspectos al que hacia referencia y que consideraba significativo para poder llegar a hablar de formación.

2.1.1.2.- TRABAJO Y TELETRABAJO.

La acción formativa es una acción de trabajo dentro de la estructura empresarial y esta es la segunda faceta con repercusiones significativas como consecuencia de la incorporación de las N.T. al mundo de la empresa.

El teletrabajo o trabajo a distancia, está mostrándose como una posibilidad que abre nuevas perspectivas, soluciona algunos problemas y abre nuevas interrogantes.

Siguiendo los criterios de Qvortrup, L. (1.992) las organizaciones, cualquiera que sea su objetivo, pasan por tres fases en su relación con el desarrollo y utilización de las redes de comunicaciones para el trabajo. Gráficamente he tratado de resumirlo en la figura 4.

Figura 4.

 

Las telecomunicaciones permitieron que, cualquier tipo de organización, pudiese desgajar algún elemento de las mismas y disponerlo en otro lugar. Determinados servicios singulares o comunes a distintos sectores de la organización, han podido desplazarse a lugares mas adecuados, bien por su ubicación, bien para poder disponer de recursos que le eran necesarios, lo que ha supuesto una ruptura de estas organizaciones. El teléfono, el fax o el telex han sido los medios que han permitido esa ruptura física de las organizaciones.

Los medios informáticos unidos a las redes de cable han propiciado el desarrollo de un paso mas, permitiendo la dispersión de la organización dando lugar a estructuras organizativas que no están basadas en la coincidencia espacial o temporal sino en desarrollo de tareas dentro de esas organizaciones. El teletrabajo tiene en estas estructuras todo su significado.

Un paso mas da lugar a la aparición de macro organizaciones, formadas como resultado de la unión, para temas concretos, de otras menores y donde los sujetos inmersos en ellas realizan funciones que pueden pertenecer a organizaciones diferentes de aquella a la que pertenece. La difusión de la organización es el resultado del proceso y que se hace posible gracias al establecimiento de redes de comunicaciones en las que están presentes los mas actuales medios y canales de comunicación.

Siguiendo de nuevo a Qvortrup, L. (1.992) las diferentes modalidades de trabajo se agrupan en:

1.- Trabajo electrónico desde el domicilio.

2.- Trabajo desde el centros de trabajo compartidos.

2a.- Centros de trabajo próximos.

2b.- Centros de trabajo locales.

3.- Trabajo desde centros de trabajo satélites.

4.- Trabajo con medios de trabajo portátiles flexibles.

5.- Trabajo en empresas de trabajo a distancia.

Dicho lo anterior podemos ya intuir que el teletrabajo trae unido a él, como en el caso de la comunicación, nuevos problemas que será necesario tomar en consideración, ya que en buena medida pueden suponer una deshumanización significativa.

Queda un aspecto con relación al teletrabajo que tiene una importancia relevante en la formación. Me refiero a las fuentes de la tarea. El teletrabajo permite que empresas diferentes de la empresa para la que se trabaja, proporcionen tareas, acciones, etc. que van a ser utilizadas por esta última.

Los sistemas de teletrabajo permiten acudir a organizaciones diferentes a la propia en demanda de desarrollos o informaciones determinadas, concluyendo la relación comercial con la adquisición del "producto". Este sistema de relación permite a empresas con dimensiones medias y bajas disponer de servicios que serían impensables sin las N.T..

3.- EL RETO DE LA FORMACIÓN ANTE LAS N.T..

Junto a otras acciones que caen fuera de nuestro campo de interés, la Pedagogía debe dar una respuesta, en la medida que ello sea posible, a algunos de los problemas apuntados a la par que ser capaz de incorporar en su acción las potencialidades de estas tecnologías.

La incorporación de la tecnología desde unos planteamiento reflexivos por la que me inclino, pasa, inexcusablemente, por la formación. Formación en el sentido de preparar para la nueva situación, o para ser mas preciso, preparar para posibles situaciones de comunicación en ciberespacios que, en estos momentos, no pueden ser definidas y que sin duda será fruto del desarrollo futuro de los medios de comunicación.

Partimos del criterio de C. París, para quien "decir técnica es hablar de organización. Tecnificar es organizar. Ello requiere, naturalmente, por tanto, un material maleable. Una realidad rígida, aristadamente definida, no puede ser tratada técnicamente" (1.973, 152). Trasladando este planteamiento al ámbito de la formación ante las N.T. de la comunicación, debe partirse de la idea del desarrollo de la capacidad de adaptación a situaciones nuevas y desconocidas. Difícilmente podemos definir en estos momentos cual será el entorno, tareas y objetivos del mundo laboral dentro de unos pocos años. Podríamos arriesgarnos a hacer ciencia-ficción laboral y con ella pedagógica, pero ello comportaría un alto riesgo al que creo que nadie del mundo de la enseñanza se prestaría, pero si podemos asegurar que estará basado en las N.T..

Este desconocimiento del futuro no significa que no exista campos específicos de formación en los que trabajar y que, llegado el momento, facilitarían la adaptación a nuevas situaciones.

Cuatro pueden ser los campos sobre los que actuar:

a) .- Formación actitudinal con relación a la N.T.

b) .- Formación aptitudinal para el uso de las N.T. de la comunicación.

c) .- Formación de desarrollo personal ante la nueva situación social.

d).- Formación laboral mediante el empleo de N.T.

a) .- A lo largo de la historia, en repetidas ocasiones, la incorporación de algún tipo de innovación en la sociedad ha generado grupos de oposición que, con argumentos de todo tipo, han trato de impedir su desarrollo. Las tecnologías no han sido diferentes y el surgimiento de una de ellas ha creado defensores y opositores, tanto unos como otros acérrimos. A modo de ejemplo y por lo próximo que queda con relación el tema que nos ocupa, podemos recordar el caso de la imprenta en la Universidad de París.

Formado parte o al margen de estos grupos y de esta toma de posición, en algunos casos visceral, podemos contemplar un grupo importante de sujetos que les resulta imposible incorporar a su quehacer cotidiano esa nueva tecnología. El desconocimiento de su manejo, de sus posibilidades, el hecho de haber llegado a su profesión cuando ya se ha superado la fase de formación inicial o simplemente una "incompatibilidad" con la misma, hace prácticamente imposible la utilización técnica de la misma. Recientemente, me contaba el director del proyecto de integración escolar mediante redes de cable de las High School de Rockville en USA, Charles A. Lamb, la imposibilidad de algunos profesores para incorporarse al proyecto, pese a su interés por participar y pese a haber asistido a cursos de preparación para el mismo. "Es algo genético", comentaba Lamb.

Es verdad que no se puede desarrollar actitudes para tecnologías concretas que desconocemos, pero si es posible favorecer el desarrollo de actitudes abiertas, adaptables, también críticas, ante nuevas posibles situaciones tecnológicas.

Este debe objetivo fundamental en cualquier plan de formación que pretenda preparar sujetos para el futuro, independientemente de la "distancia" a la que coloquemos ese futuro.

Si nos centramos en el caso concreto de las N.T. de la comunicación de las que venimos hablando, añadiría a lo dicho que, para aquellos sujetos que podríamos incluir dentro del grupo de los "apocalípticos", para manejar la terminología al uso, será la convivencia con las mismas quien propicie una aproximación, pero siempre dentro de los límites propios de cada individuo. El caso de Rockville me parece suficientemente significativo en este sentido.

b.- Ante una tecnología, si bien es necesaria una actitud favorable a la misma, esta no es suficiente. La incorporación de la misma a una determinada tarea requiere de una formación adecuada con relación al "manejo", de la misma. Usos, códigos, cultura, convencionalismos en su integración, etc. son conocimientos y capacidades necesarios para poder utilizar las tecnologías en general y, obviamente, las N.T. en particular. Pero estas enseñanzas, siempre que exista la actitud adecuada, pueden adquirirse, con la metodología adecuada, en cualquier momento.

c.- Quizá el punto mas problemático de la incorporación de las N.T. de la comunicación a la sociedad actual radica en este nivel necesario de formación. No estamos ante problemas relacionados directamente con los medios, estamos ante las consecuencias personales de esa interacción.

Ya he apuntado en varias ocasiones la problemática personal que generan estas tecnologías, desde las puramente comunicativas, a las culturales y las sociológicas y psicológicas derivadas de las posibilidades del teletrabajo.

Creo que aquí es donde, quienes nos dedicamos de una u otra forma a los temas relacionados con la enseñanza, debemos de hacer una mayor esfuerzo para tratar de encontrar los caminos que permitan formar a los ciudadanos que ya viven o tendrán que vivir dentro de esa otra realidad comunicativa.

Cuando se hace referencia a la formación para la era del desarrollo tecnológico, se suele utilizar con excesiva frecuencia lo de educar para el tiempo libre, olvidando que los verdaderos problemas están empezando a aflorar, no precisamente durante el tiempo libre, sino durante el tiempo de trabajo y ello parece que preocupa mucho menos.

3.2.- LA FORMACIÓN EN LA NUEVA SITUACIÓN.

Cubiertos estos apartados, podemos hablar del punto d).

Si bien de todo lo expuesto podemos deducir elementos para la definición de este punto, creo que para ser coherente con el título de mi intervención, debo dedicar un apartado a contemplar aquellos aspectos singulares, que teniendo que ver con esta, no han sido apuntados más arriba.

La primera característica que se debe contemplar en este aspecto de la relación N.T., formación y empresa es la flexibilidad. La flexibilidad referida a la variable tiempo, a la variable contenidos, a la variable metodología y a la variable del entorno de aprendizaje.

Con relación al tiempo, la formación por medio de las N.T. permite que sea el alumno quien decida, en que momento y por cuanto tiempo, se implica en un proceso de enseñanza - aprendizaje.

Desde el punto de vista de los contenidos, estos pueden ser definidos y organizados por el propio aprendiz, pudiendo tener los mas diversos orígenes y pudiendo estar permanentemente actualizados.

Las metodologías de trabajo pueden ajustarse a las peculiaridades de cada alumno, así como a su ritmo de aprendizaje y a sus intereses concretos.

Por último, creo que debemos destacar en este momento, el entorno de aprendizaje, entendido este como lo que rodean al que aprende. El espacio del centro de trabajo desaparece como único referente y los compañeros de la empresa dejan de ser los compañeros de clase. Aparece un nuevo entorno no físico y un grupo humano que trabajarán juntos y que, posiblemente, ni son consciente de ello ni nunca se conocerán, pero aprenden juntos.

Todos estos rasgos, que son consecuencia de las características del nuevo modelo de desarrollo al que me refería al principio, nos obligan a plantear la formación de forma sensiblemente diferente.

Tradicionalmente, y como consecuencia de la consideración de las variables espaciotemporales, la enseñanza reglada se ha agrupara en dos tipos: presencial y a distancia. No entraré en explicitar cada una de ellas, creo que no sería pertinente.

Si dejamos de contemplar estas variables físicas como significativas, debemos concluir que toda la enseñanza podría ser considerada como presencial. Pero antes de dar este gran salto conceptual, sensiblemente significativo, bueno será que contemplemos el momento actual

La utilización de las N.T. obliga a buscar una denominación diferente de lo que se ha venido llamando de forma tradicional enseñanza a distancia. Conviven en este momento distintas denominaciones pero, por las razones que al comienzo apunté sobre el concepto de educación, propondría que utilizásemos la de teleenseñanza.

A diferencia de la enseñanza a distancia tradicional, la teleenseñanza supone un salto cualitativo significativo, ya que hace posible una integración de todos los canales informativos, permite un control por parte del usuario de todo el proceso de utilización y, sobre todo, permite una interacción real (Salvá y Salinas, 1.994).

3.2.1.- Requerimientos.

Pero este tipo de acciones precisa de la presencia de unos requisitos sin los cuales perdemos una buena parte de sus virtualidades. Siguiendo los planteamientos del Proyecto LEAST desarrollado dentro del Programa DELTA de la Unión Europea los requerimientos se pueden enunciar según los siguientes apartados: (Bermejo y otros, 1.994)

3.2.2.- Fases.

Cubiertos los requerimientos establecidos, el desarrollo de una acción formativa utilizando las N.T. debe desarrollarse en base a las siguientes etapas o fases:(Pérez y Calvo, 1.994).

1.- Fase de diseño y producción.

2.- Fase de difusión.

3.- Fase de aplicación.

A las que habría que añadir

4.- Fase de evaluación.

En tanto que las tres fases iniciales deben establecerse en base a una temporalidad sucesiva, en el caso de la evaluación deberá estar presente a lo largo de todo el proceso, en cada una de las fases en particular y al final del mismo como totalidad.

Los sistemas de evaluación deberán ser singulares en cada fase, así como los instrumentos con los que esta se realice.

3.2.3.- Escenarios.

Siguiendo los planteamientos a los que hacía referencia con relación al teletrabajo y lo dicho allí con relación a las modalidades, podemos concretar esas mismas modalidades para la situación singular de teletrabajo que es la telenseñanza y enunciarlas en:

Evidentemente, tal como ocurre con el teletrabajo convencional, cada una de estas situaciones comporta una serie de implicaciones para el aprendizaje que, posiblemente tenga entidad como para otra ponencia, pero creo que, en esta ocasión, con su enunciado será suficiente, al igual que podríamos decir de los dos apartados anteriores.

3.2.4.- Perspectivas de futuro.

Dicho todo lo anterior creo que es aconsejable hacer alguna consideración con vistas al inmediato futuro.

Las N.T. están creciendo con mayor velocidad en lo tocante a los equipos, al hard, que a los modelos didácticos. Mayoritariamente se utilizan metodologías propias de otros medios y se las hace, simplemente, funcionar más rápidas utilizando estos medios. Ejemplo de lo que apunto podría ser los hipertextos. Este hecho, nos debe obligar a realizar un serio esfuerzo en aras de hacer desarrollos originales que aprovechen, de manera adecuada, las virtualidades didácticas y comunicativas de las N.T.

Un aspecto a considerar tiene que ver con la presión social sobre la incorporación de estas tecnologías. Buena parte de las incorporaciones que se realizan en estos momentos, tienen que ver más con el mercado que con una necesidad pedagógica. En los próximos años será necesario lograr que la incorporación de las N.T. sea consecuencia de la reflexión didáctica sobre situaciones de aprendizaje, lo que hará posible que esta incorporación sea consecuencia del reconocimiento de una necesidad y no de una moda.

Otras cuestiones que han destacado alguno autores (Salvá y Salinas, 1.994) tienen que ver con la necesidad de definir y preparar a un nuevo tipo de profesor y de alumno, falta de estudios sobre el rendimiento didáctico de estos medios, lograr ir más allá que las simples y cortas experiencias puntuales, serían algunas de ellas y que habrá que ir superando en los próximos años.

Como vemos se está iniciando un camino con demasiada presión y con escaso conocimiento científico. Es posible que, los modelos tradicionales de investigar para posteriormente aplicar, no sean utilizables en esta ocasión dada la velocidad a la que se producen los cambios, pero ello no debe significar, o bien que abandonemos el campo, ridiéndonos ante la falta de conocimiento fiable o que proyectemos conocimientos y experiencias que no se corresponden. Se hace necesario investigar mientras se camina. Los modelos de I+D tienen toda su significación en nuestro campo.

Por último y para concluir quisiera recordar que la incorporación de N.T. en la enseñanza no es sinónimo de innovación educativa. Esta relación no existe o mejor, no tiene nada que ver una cosa con la otra. Se puede innovar sin N.T. y se puede ser de lo más pedagógicamente conservador con ellas.

 

Como decía al principio, las N.T. de la comunicación están haciendo que se resuelvan problemas tradicionales, pero a su vez están amplificando problemas que parecían mínimos o aletargados y están haciendo aparecer otros nuevos. En la mayoría de los casos ello es el resultado inmediato de la incorporación precipitada y nada crítica de estas tecnologías. La reflexión debe ser el proceso que preceda a esa incorporación, siempre que ello sea posible, ya que las N.T., por su propia naturaleza y, como ya he dicho, no siempre lo permiten.

Muchas gracias.

 

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